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Cáceres es fundada como colonia amurallada en el año 34 a. C. con el nombre de Norba o Norbensis Caesarina, por
el Procónsul romano Cayo Norbano Flaco. Con la llegada
de la cultura árabe y los almorávides, Cáceres
fue conocida como Hizn Qazris. En el s. XII, los almohades
reconstruirán el recinto amurallado reutilizando los restos
de la muralla romana que será declarado Monumento Histórico
Artístico el 25 de Agosto de 1.930. El barrio judío
de Cáceres ocupa la zona más baja
y más abrupta del recinto intramuros.
La Cáceres actual es la capital de la Alta Extremadura. Se
encuentra emplazada en una de las colinas de la Sierra de la Mosca, cerca
del río Tajo. Es el centro comercial y administrativo de una comarca
dedicada a la agricultura y la ganadería. Su industria se centra
en los sectores alimentario, servicios y turismo. Hoy cuenta con casi
100.000 habitantes y con una población universitaria de
casi 15.000 jóvenes.
Cáceres
fue declarada en 1986 por la UNESCO Ciudad
Patrimonio de la Humanidad. Es también el Tercer Conjunto
Monumental de Europa por su insólito estado de conservación.
En "El Libro de la Tradición" (Sefer ha-Qabbalah),
el filósofo e historiador Abraham Ibn Daud (siglo XII) explica
que el gran número de judíos que fueron expulsados de Jerusalén
por el emperador Tito en el s. II d. C. son los que se asentaron
en Augusta Emerita. Hoy existe la hipótesis de que esos mismos
judíos procedentes de la cercana Emerita fueron los mismos que poco después
se asentarían en la colonia romana Norba Caesarina,
origen de la ciudad actual.
La presencia
documentada de judíos en Cáceres se remonta al siglo
XIII con el Fuero de Cáceres (1229) otorgado por el rey Alfonso
IX de León. En él hay ocho capítulos relacionados
con los judíos de los que se deduce su presencia desde época
musulmana. La judería cacereña contaba
con unos 130 judíos, más o menos el número de
judíos de Plasencia, Coria, Badajoz y Mérida.
Sobre la
historia judía de Cáceres durante el siglo XIV no se posee
ni un solo documento. Pero el siglo
XV, y especialmente la segunda mitad, es la verdadera época
de esplendor de la judería de Cáceres.
En 1479 la judería de Cáceres es de unos 130 judíos
casados, esto es, sobre 650 vecinos judíos,
para un total de población en torno a los 10.000 habitantes.
Existen documentos
de compra venta de casas que ponen en evidencia la residencia de cristianos
en las juderías Vieja y Nueva.
Como en la
mayoría de ciudades medievales, predominan las actividades agrícolas
y ganaderas. Pero, debido a la prohibición de los reyes cristianos
de que posean tierras, los judíos de Cáceres se dedican
a oficios artesanos o comerciales; hay plateros, jubeteros, sastres,
herreros, zapateros, curtidores, etc. También hay un médico,
el rabí Yuçe, que ejerce desde 1478.
El noble
judío no tiene un feudo y unos vasallos en los que apoyarse; su
prosperidad se debe al éxito en su trabajo o profesión.
Por eso hay judíos de linaje que son zapateros y otros que, sin
antecederle a su nombre el distintivo de linaje de "don", alcanzan
una buena situación económica y ocupan puestos importantes
en la organización de la
aljama.
En el siglo XV, lo que hoy es Extremadura fue tierra de acogida para aquellos judíos que huyeron de los progromos de 1391. Después sirvió de refugio a los judíos de las diócesis de Córdoba, Sevilla y Cádiz cuando se decretó su expulsión en 1483. Esta población inmigrante es la que incrementará el número de los habitantes de las juderías de Cáceres y de las extremeñas del Valle del Ambroz, del Jerte, la Vera de Plasencia y la Sierra de Gata, esto es, del Norte cacereño. La comunidad judía de Cáceres aparece descrita como aljama en 1474, en el Repartimiento hecho a los judíos por el Rabí Jacob Aben Núñez, el juez mayor de los judíos en tiempos de Enrique IV de Trastámara. El cuantioso tributo aportado al erario real, 8.200 maravedíes, situaba a la aljama de Cáceres entre las cinco primeras de Castilla.
El Edicto de Expulsión de los Reyes Católicos del 31 de marzo de 1492 marca el fin oficial de la pujante actividad de las comunidades judías asentadas en Extremadura.
Los judíos de Cáceres marcharán hacia el exilio llevando en sus "alkunyas", en sus apellidos, nombres como Casseres, Coriat, Kuriat, Alburkerk..., que todavía evocan su vida en "Sefarad, la bien kerida".
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