El Call de Castelló d'Empúries
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Los judíos en Castelló d'Empúries
Vista aérea de la basílica de Santa María. © Santi Font

Vista aérea de la basílica de Santa María. © Santi Font

Castelló d´Empúries tuvo su máximo esplendor durante la Edad Media. En el siglo XI se convirtió en capital del condado de Empúries, los condes establecieron allí su residencia y por tanto se convirtió en el centro judicial, administrativo, político y económico de toda la jurisdicción señorial. Llego a ser una de las ciudades más prósperas del noreste de Catalunya. La importancia de Castelló en época medieval queda reflejada en su estructura urbana: las estrechas calles y las plazas porticadas, así como un sinfín de edificios, como la monumental basílica de Santa María, más conocida como la Catedral del Empordà, el Pont Vell (siglo XIII), la Casa Gran (siglo XV), el edificio de la prisión y la Cúria (siglo XIV) hoy convertido en Museu d’Història Medieval y la Llotja o Casa del Consell (siglo XIV), y mucho más modernos, los conventos, el lavadero público y el recientemente consolidado Ecomuseu-Farinera, testimonian un pasado esplendoroso y la convierten en uno de los municipios más bellos del Empordà.

Calle Jueus. Can Sanllehí. Fachada posterior de la  sinagoga antigua. © Manel Puig

Calle Jueus. Can Sanllehí. Fachada posterior de la sinagoga antigua. © Manel Puig

A partir del siglo XII, la villa se expandió extramuros en dirección sur-suroeste, donde se levantaron los barrios del Puig de l’Eramala y posteriormente del Mercadal. Este último se desarrollo en torno a la plaza dels Homes, que se convirtió en el centro neurálgico de la villa. El nuevo barrio del Mercadal fue poblado mayoritariamente por mercaderes y artesanos. Todo el ámbito fue ceñido por una nueva muralla que relevó la antigua fortificación construida alrededor de la iglesia románica de Santa Maria, consagrada en 1064. De la nueva muralla se conservan la torre del Portal de la Gallarda en el sector oriental y la torre del convento de Sant Domènec en el sector occidental.

En 1401 el condado quedó supeditado jurisdiccionalmente a la corona catalano-aragonesa. Después de la muerte de Pedro II sin descendencia, el título de conde de Empúries lo asumió el rey Martín I el Humano, finalizando así el régimen de independencia que había tenido el condado desde el siglo X. A partir de este momento y a lo largo de la época moderna, el condado entró en plena crisis económica y demográfica. No obstante, en el siglo XVIII la desecación del antiguo lago, la adaptación de las nuevas tierras para la siembra, la introducción de nuevos cultivos y las desamortizaciones contribuyeron a potenciar la expansión de la agricultura, que se ha convertido en el sector económico predominante hasta la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la llegada del turismo.

La judería de Castelló d’Empúries, después de la de Girona, fue la más importante de la diócesis. Su historia se conoce gracias a la riquísima documentación que se ha conservado, la cual ha permitido identificar y localizar las dos sinagogas, los cementerios, los ámbitos de expansión del call, el funcionamiento, composición y organización de la aljama y los nombramientos de secretarios.

El primitivo call judío de Castelló d’Empúries se gestó en la primera mitad del siglo XIII en el sudeste de la población, alrededor del barrio del Puig de l’Eramala, dónde se construyó la primera sinagoga. Todavía hoy se conserva la denominación de carrer dels Jueus. De esta sinagoga apenas tenemos noticias, aunque sí aparecen datos a partir de su alienación a finales del siglo XIII y su recuperación hacia mediados del siglo XV. El edificio quedó en desuso al aumentar la población de la aljama, hecho que hizo necesario la construcción de una nueva sinagoga, más próxima al centro neurálgico de la villa, en el Puig Mercadal. Actualmente dos de los casals más emblemáticos de Castelló d’Empúries forman parte de la manzana donde se emplazó la primera sinagoga. Están situados al norte y oeste de la misma, Can Sanllehí y Can Cassanyes, los cuales pueden tener su origen en las edificaciones de dos de los más importantes y ricos judíos de la villa: Bernat Bussiges, mercader y Cresques Bonafos Susau. Los dos edificios sufrieron diversas remodelaciones en el siglo XVIII. Asimismo, el edificio de la sinagoga ha sido rehabilitado recientemente y se conserva poco de lo que fue en su época.

La zona Els Aspres, junto al Rec del Molí, donde estaba ubicado el antiguo cementerio judío

La zona Els Aspres, junto al Rec del Molí, donde estaba ubicado el antiguo cementerio judío

En 1238 y gracias a la concesión de un privilegio otorgado por el conde de Empúries a la comunidad judía de Castelló y del condado, se puede constatar que ya existía una comunidad bien consolidada. A partir de este momento, se inició una etapa de prosperidad y de expansión que fue coyuntural al desarrollo económico y demográfico de la villa y supuso la expansión de la judería hacia el barrio del Puig Mercadal. El nuevo call, como prolongación del primitivo, dispuso de una nueva sinagoga. Su emplazamiento en la calle de les Peixeteries velles se ha podido confirmar gracias a la documentación notarial conservada, donde aparecen definidos los límites de la propiedad. El documento más antiguo que constata la existencia de la sinagoga antigua es de 1281. La superficie y el entorno de la misma se han mantenido en las mismas condiciones: los dos patios adyacentes se han conservado sin construir. Uno está situado al este con portal de acceso a la calle de les Peixeteries Velles y el otro, situado al norte, en el centro de la manzana. Se tiene constancia de una calle con soportales que fue agregada posteriormente a una vivienda contigua, emplazada al norte de la sinagoga, por donde se tenía acceso a este patio. Actualmente, el edificio se ha restaurado y convertido en Hotel de la Moneda.

La etapa más próspera del call corresponde a las últimas décadas del siglo XIII y principio del XIV, cuando la comunidad alcanzó las cuotas más elevadas de crecimiento demográfico, llegando a los 300 individuos. Coincidiendo con este periodo de prosperidad, en el año 1321 sobrevino, por causas fortuitas, el derrumbamiento de la segunda sinagoga de la calle Peixeteries velles. El edificio tuvo que ser reconstruido y ampliado de acuerdo con las necesidades del momento. Todavía hoy se conserva el edificio que se ha convertido en vivienda particular, conocida como can Vicenç Comas.A partir de finales del siglo XIV, la presión sobre la comunidad judía se hizo muy evidente. De modo que en 1370 la mayor parte de los judíos vivían en la indigencia. Según la queja recogida por los secretarios de la aljama, la situación estaba originada por las fuertes y abusivas cargas que la aljama y los particulares se veían obligados a pagar en forma de censales y pensiones.

La Casa del Consejo. © Manel Puig

La Casa del Consejo. © Manel Puig

Pero el momento más difícil para las comunidades judías ocurrió en 1391, cuando se perpetraron una serie de ataques contra la mayor parte de las juderías de la península, en este caso la de Castelló quedó indemne gracias a la intervención de los condes d’Empúries. Muchos judíos de Girona y de su colecta huyeron y optaron por trasladarse al call de Castelló d’Empúries por considerarse una plaza más segura bajo la protección de la familia condal.

En el último tercio del siglo XIV, aparecen documentados los primeros judíos conversos. Pero no será hasta la primera mitad del siglo XV, que se producen las conversiones masivas. La población de la aljama judía de Castelló d’Empúries se había reducido a diez familias, y el 18 de febrero de 1417 mas de un centenar de judíos fueron obligados a bautizarse en la doble pila bautismal que todavía hoy se conserva en la basílica de Santa Maria. Un miembro destacado de la comunidad que nunca renunció al judaísmo fue Perfet Bonseyor, gran conocedor del Talmud. Fue elegido por la aljama para asistir a la Disputa de Tortosa (1413-1414). Ocupó el cargo de secretario de la aljama en nueve ocasiones. A pesar de todo y antes de su muerte en 1417, pudo ver como toda su familia era bautizada. En 1420 la comunidad vendió el edificio de la sinagoga nueva, que fue convertido en hostal. No obstante y a pesar de la persecución y de la presión económica que sufría, en el año 1442 la aljama se reorganizó y compró el edificio de la antigua sinagoga de la calle dels Jueus para reutilizarla nuevamente.

La comunidad judía de Castelló, además de sinagoga, también disponía de cementerio propio que cumplía con todos los preceptos del judaísmo. Estaba situado a extramuros, en una zona elevada conocida como Els Aspres. El fossar o cementiri antich dels jueus se extendía en la parte noreste de la villa y limitaba al este con la acequia de los molinos (Rec del Molí). Fue utilizado hasta los primeros años del siglo XIV. Actualmente es una finca de propiedad particular. A partir de 1306 aparece documentado por primera vez el cementerio nuevo. La comunidad judía adquirió un terreno muy extenso colindante al antiguo fosar. Estaba ubicado en la zona llamada Rotacàs, en la parte baja de Els Aspres en relación con el Rec del Molí, con el que afrontaba al oeste. El cementerio fue utilizado hasta el 1492. En la actualidad existe una explotación agrícola y ganadera de propiedad particular.

Por otro lado y a partir del siglo XV los judíos conversos serán enterrados en un área delimitada del cementerio cristiano, situado dentro de la Sagrera. Este espacio era contiguo al muro septentrional del ábside de la basílica y ocupaba una parte de los terrenos, donde hoy se levanta la capilla del Santísimo, construida en el año 1724. La zona ha sido conocida a lo largo de los siglos como el cementerio de los judíos conversos. Actualmente, una parte de la antigua necrópolis está ocupada por la capilla del Santísimo y la otra ha sido habilitada como paseo peatonal y mirador abierto al público.

Cementerio de los judíos conversos. © Manel Puig

Cementerio de los judíos conversos. © Manel Puig

De entre el legado judío que conserva la villa de Castelló d’Empúries, destacamos los edificios de la Curia-presó (1336) y de la Llotja o Casa del Consell (1393-94), donde los judíos tuvieron un papel remarcable como constructores.La Curia-presó medieval es un edificio de estilo gótico civil, que tenía la doble función de tribunal de justicia y de cárcel. Actualmente este edificio acoge la Oficina de turismo municipal, que se encuentra en la planta baja del edificio, y el Museu d’Història Medieval de la Cúria-Presó, que ocupa el resto. El museo es una colección abierta al público dedicada a la historia medieval local, de la que destacamos la sala dedicada al pasado judío de Castelló d’Empúries.En dicha sala se puede visitar un conjunto de nueve lápidas hebreas procedentes del antiguo cementerio judío, cedidas por particulares al Ayuntamiento. Junto con esta colección se pueden ver una mezuzá, una maqueta de la villa en el siglo XIV, y un audiovisual de aproximación histórica del municipio.

Otro espacio relacionado con el pasado judío se halla dentro de la basílica de Santa Maria de Castelló d’Empúries. El templo fue erigido sobre la primitiva iglesia románica consagrada en 1064, de la cual quedan pocos vestigios. A parte de la pila bautismal situada en la nave meridional, también se conserva una de las mejores muestras de escultura gótica catalana de la segunda mitad del siglo XV, se trata del retablo de alabastro del Altar Mayor dedicado a la Virgen de la Candelera, compatrona de la villa. La obra fue concebida como un bloque aislado con decoración por igual en las partes frontales y laterales. En las escenas de la Pasión y de la Crucifixión aparecen las figuras de dos rabinos judíos junto a otras figuras humanas y celestiales. En uno de los altares de la nave septentrional del templo, se puede contemplar una reproducción del retablo de Sant Miquel. El original se conserva en el Museu d’Art de Girona. Es una obra realizada en 1448 por Joan Antigó, Honorat Borrassà y Francesc Vergós por encargo de los pavordes de la cofradía de san Miguel. Está formado por cuatro tablas, en la escena superior izquierda aparece representada la figura del arcángel Miguel impidiendo a Satanás apoderarse del cuerpo exánime de Moisés, ante la presencia preocupada de un grupo de cuatro judíos notables. Destaca especialmente la riqueza y la suntuosidad de la indumentaria y de los vestidos de los cuatro judíos. El retablo de San Miguel es un magnífico exponente pictórico del gótico flamenquizante y constituye una de las mejores manifestaciones artísticas sobre la comunidad judía en el medioevo catalán.



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