|

Apenas unos metros, los que ocupa la calle de las Caballerizas Reales, separan la sede de la Inquisición, instalada desde 1492 en el antiguo alcázar de los Reyes Cristianos, del castillo de los Judíos, uno de los emplazamientos tradicionales del colectivo hebreo tras la entrada en la ciudad del rey Fernando III el Santo, en 1236. Aquí comienza, de manera anacrónica, el recorrido que sigue las huella se los judíos cordobeses, quienes tuvieron en este edificio el símbolo de su persecución y su tormento cuando, después del edicto de expulsión de 1492 (que en Andalucía se adelantó a 1483), muchos de ellos siguieron practicando en secreto el judaísmo. Levantado en 1327 por Alfonso XI el Justiciero, aprovechando parte del antiguo palacio Califal, el alcázar fue residencia real durante los siglos XIV y XV, y a partir de 1482 se convirtió en cuartel general del ejército de los Reyes Católicos para la conquista del reino de Granada. Aquí recibieron Isabel y Fernando a Cristóbal Colón, y aquí estuvieron constantemente hasta la toma de Granada, cuando cedieron el alcázar a la Inquisición. El Santo Tribunal, que transformó en mazmorras una uena parte de las estancias palaciegas, permaneció en esta sede hasta 1812, fecha en que las Cortes de Cádiz lo abolieron.
Calle de las Caballerizas Reales, s/n. 14004 Córdoba
957 420 151
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
www.cultura.cordoba.es
|