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En la calle Cano y Cueto, área extramuros de la ciudad medieval, estaba situada la necrópolis judía que ocupaba una gran extensión. Así se desprende de los hallazgos de tumbas durante diferentes excavaciones realizadas para la construcción del aparcamiento de la calle Cano y Cueto y del edificio de la Diputación. También se han encontrado evidencias hasta la calle Marqués de Estella, en el barrio de San Bernardo, a unos 500 m. de la muralla. La magnitud de la necrópolis es un exponente de la importancia de la comunidad hebrea en Sevilla.
La información arqueológica ha caracterizado una necrópolis definida en dos grandes etapas, una inicial compuesta por tumbas familiares en pequeñas concentraciones bajo bóvedas de ladrillo o tumbillas, y otra etapa, posterior a la matanza de 1391, donde se localizan escasas evidencias, mucho más pobres, en fosas simples.
Cuando en 1843 se fortificó la puerta de la Carne, se descubrieron allí muchas sepulturas al excavar el foso que defendía el fuerte, algunas de ellas aún contenían huesos humanos.
No son estas de las dos últimas décadas, las únicas manifestaciones de la necrópolis judía, que no ocupaba una extensión uniforme, sino que estaba compuesta por parcelas rodeadas de terrenos inhabitados que hasta el siglo XVII no comenzaron a urbanizarse.
En 1580, debido a la hambruna provocada por una gran sequía, algunos desgraciados e indigentes profanaron algunas tumbas en los alrededores de la Puerta de la Carne. Destrozaron y abrieron un número indeterminado de ellas, encontrando cuerpos vestidos de ricas prendas, joyas, objetos de oro y plata y cierta cantidad de libros hebreos, algunos de los cuales acabaron en manos de Benito Arias Montano, salvándose así de la destrucción y la barbarie.
Así mismo, fue descubierta una inscripción mortuoria, grabada en un trozo de columna romana. Este epitafio, que tras mucho deambular por Sevilla, acabó en el Museo Arqueológico, perteneció a un brillante sevillano del s. XIV llamado Rabí Salomón, que fue médico, astrónomo y exégeta de gran valía que murió en Sevilla en 1345.
Los restos arqueológicos fueron retirados, a excepción de una tumba conservada en el aparcamiento subterráneo.
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