La estructura de la aljama

Las comunidades judías de la España medieval son autónomas. Cada aljama elabora sus propios estatutos y ordenanzas aunque dentro de unas líneas comunes en su organización:

A la cabeza de la comunidad está el Consejo de Ancianos, formado por los miembros de las familias más ricas e influyentes.

Hay tesoreros, tasadores de impuestos que establecen lo que cada uno ha de pagar con arreglo a su fortuna, limosneros para beneficencia, delegados de misiones concretas y el escribano o notario. Su misión es redactar los documentos según la fórmula rabínica y llevar el libro de actas.

En Castilla, en el s. XIV empieza a funcionar una especie de federación de todas las aljamas del reino. En 1432 se redactan en Valladolid unas ordenanzas comunes para todas las juderías escritas en letras hebreas y en una lengua mixta hebreo-castellana.

Pero, en el barrio judío, la primera preocupación es contar con las instituciones comunales adecuadas, para lo que consiguen los oportunos privilegios reales.