El Call de Barcelona

La vida judia en Barcelona se documenta desde el siglo XII, pero la referencia a hebreos en la ciudad se remonta al 876, cuando Judá o Judacot actuó como mensajero entre el emperador Carlos el Calvo y el obispo de Barcelona.

Ya desde el siglo XI fue uno de los barrios más significativos y poblados de la Corona de Aragón, con más de cuatro mil personas.

A mediados del siglo XII, el barrio judío se encontraba ya en el mismo emplazamiento que ocuparía hasta el final de su existencia, junto a la Catedral y el Palacio Condal, entre las actuales calles de Santa Eulàlia al norte, de Banys Nous al este y el actual Carrer del Call al sur.

El Call de Barcelona no era inicialmente un lugar de reclusión. A pesar de la existencia de un enmurado de puertas que lo aislaban del exterior, vivir agrupadamente en un barrio específico había sido la opción de los propios judíos en muchas ciudades, por una cuestión de conveniencia y, también, por la sensación de seguridad. Pero, a partir del siglo XIII, la legislación, influida por la política de la iglesia, convirtió el hecho de vivir separados en un acto de segregació hacia los judíos.