Bañada por el
río Guadalquivir, que atraviesa la provincia
andaluza de Este a Oeste, la ciudad de Córdoba posee una tan extensa
como hermosa
judería emplazada en el
centro histórico
en torno a la antigua Mezquita.
De pequeña colonia romana, la ciudad de
Corduba llegó
a ser la
capital romana de la Hispania Ulterior;
la
dinastía de los Omeyas la elegieron como sede de su corte califal
constituyéndola desde el año 716 hasta 1031 en la
capital
de Al-Andalus -el espacio geocultural y político hispano bajo
dominio del poder islámico. Dotada así de una avanzada infraestructura
(puentes, iluminación, acueductos y alcantarillado), Córdoba
se convierte en época medieval en
uno de los grandes focos culturales
de las tres grandes religiones monoteístas de Occidente (cristiana,
islámica y judía).