La dinastía de los Omeyas

En el año 755 el príncipe omeya Abd al-Rahman llegaba a la península ibérica procedente de Damasco, huyendo de la persecución de los abbasíes. Un año más tarde se proclama en Córdoba primer emir independiente de Al-Andalus reconociendo sólo la autoridad religiosa del nuevo califa de Bagdad.

Como símbolo del estado omeya de Occidente y frente al ilegitimismo de los abbasíes, inició la construcción de la gran mezquita de Córdoba, levantada en el año 786 sobre el solar de la basílica visigoda de San Vicente.

Constaba de un patio porticado –el actual Patio de los Naranjos- un oratorio dividido en once naves, siguiendo el esquema de las mezquitas omeyas de Oriente inspiradas en la casa del profeta.

A su muerte, su hijo Hisham I (788-796) concluía las obras de su padre creando un pabellón de abluciones y un alminar señalizado con un inscripción de granito en el Patio de los Naranjos.