Los judíos medievales utilizan
materiales autóctonos
para construir sus casas: piedra, madera de castaño y adobe, es decir,
barro mezclado con paja secado al sol. Se trata de un
entramado de madera
relleno de adobe y protegido por tejas árabes que sigue la arquitectura
popular característica de la zona Norte de la provincia de Cáceres.
La parte inferior de la casa se construye de mampostería de piedra
o de sillarejo que a veces aprovecha como cimientos la misma roca madre.
Una característica
de contacto entre esta peculiar forma de construir con la zona castellana
es la protección de las medianerías mediante
canales de
tejas en vertical que otras veces se soluciona mediante tablazón
horizontal: una forma segura de proteger la vivienda de las abundantes lluvias
de la zona, y más teniendo en cuenta la fragilidad de los materiales
empleados.