La juderķa

De la judería de la aljama de Ribadavia todavía persisite el trazado medieval de sus largas y estrechas rúas, sus rincones de calles y plazas, porticadas por los voladizos, y patios rodeados de fachadas por los que no parece haber pasado el tiempo.

La judería se extiende entre la plaza Mayor y la muralla medieval. Los mercados judíos se ubicaban en los bajos de las casas que evitaban así la entrada del sol para comodidad de los clientes y para preservar los alimentos. Los balcones se proyectan hacia la calle en prominentes salientes para proteger a los bajos de la lluvia; además, colocaban delante de sus propias puertas enlosados de piedra a modo de plataformas, elevadas unos centímetros sobre el nivel de la calzada, para que la humedad del suelo no penetrara en sus locales.

Como una continuidad de los edificios, ya sea por las calles o por los soportales, la piedra es así el elemento siempre presente en una judería declarada Monumento Nacional.