Segovia se encuentra situada en el
centro de la Península,
a medio camino entre los ríos Duero y Tajo, junto a las estribaciones
de la
sierra de Guadarrama. El núcleo de la ciudad se asienta
sobre un peñón calizo de más de 1.000 metros
de altitud recortado, como un "navío pétreo", por
los cauces de los ríos
Eresma y
Clamores.
Segovia se
convierte en núcleo urbano bajo el
Imperio Romano. De esta
época es su espléndido
acueducto romano de piedra,
construido aproximadamente en el
s. I a. C. A lo largo de 18 Km.,
abastecía de agua la parte alta de la ciudad.
Durante el
reinado visigodo, Segovia se convierte en
sede episcopal.
En la etapa de la
dominación musulmana, desde comienzos
del siglo VIII a finales del XI, la ciudad de Segovia se desarticula como
tal, aunque la población queda ajena a las continuas disputas entre
los reinos que pretenden el territorio.
Declarada por
la UNESCO
Patrimonio
Cultural de la Humanidad, Segovia ha sido a lo largo de su ancha
historia un marco de convivencia ejemplar entre culturas y pueblos.