Abraham
Ibn Ezrá (c. 1069-1164), vive durante su juventud en al-Andalus
(en Córdoba, Sevilla y Lucena) donde se forma en la cultura judía
en árabe.
Hacia 1140 decide abandonar Sefarad para viajar por el Norte de África,
probablemente en compañía de
Yehudá
ha Leví, y Europa. Se convierte así en un
sabio errante,
bien acogido por un saber que va transmitiendo a las comunidades que visita:
las de Beziers y Narbona en Francia, Roma, Inglaterra, etc.
No sabemos si regresó a Sefarad o muere en algún país
europeo. Pero su
figura polifacética deja una profunda huella
en toda la vida intelectual de los judíos de Europa. Sus
comentarios
bíblicos se cuentan entre los más apreciados en el mundo
judío; sus
gramáticas son una síntesis vulgarizadora
del saber filológico del s. XI andalusí al que hasta entonces
no se había podido acceder por desconocimiento del árabe e
introdujo en Occidente los
conceptos matemáticos de las fracciones
y los decimales.
Después de
Maimónides,
es el
polígrafo más fecundo de la España judaica
por el número, variedad y valor de sus obras.