Yehuda Ha Leví es el "
príncipe de los poetas hebraico-andaluces", según frase de
Menéndez Pidal. Cultivó todos los géneros poéticos:
panegíricos, poemas de amistad y amorosos, nupciales, moaxajas, elegías,
etc.
Su
carácter afable le atraería la amistad de los hombres
de letras más ilustres de la sociedad judaica-española, con
los que intercambió
cartas de poesías.
Abraham
ibn Ezrá pudo ser su consuegro.
En su poesía está presente sus
esperanzas mesiánicas
y la idea de que
la redención del pueblo judío pasaba por
su retorno a la tierra prometida:
Mi corazón está en Oriente mientras que yo resido / en
el extremo Occidente.
Su obra tiende con los años hacia la
filosofía y la
apología del judaismo;
El Kuzari se considera
su obra cumbre. Escrita en forma de diálogo y en árabe, fue
traducida al hebreo y en el s. XVII al castellano. Desde los
círculos
cabalistas y
antiracionalistas se convierte en el referente de
la conciencia nacional del pueblo judío en el exilio.
En 1141, con casi setenta años y tras haber vivido en
Córdoba
durante algunos años, muere rumbó a Alejandría sin que sepamos
si pudo llegar a Jerusalén.