Castelló d´Empúries tuvo su máximo esplendor durante la Edad Media. En el siglo XI se convirtió en capital del condado de Empúries, los condes establecieron allí su residencia y por tanto se convirtió en el centro judicial, administrativo, político y económico de toda la jurisdicción señorial. Llego a ser una de las ciudades más prósperas del noreste de Catalunya. La importancia de Castelló en época medieval queda reflejada en su estructura urbana: las estrechas calles y las plazas porticadas, así como un sinfín de edificios, como la monumental basílica de Santa María, más conocida como la Catedral del Empordà, el Pont Vell (siglo XIII), la Casa Gran (siglo XV), el edificio de la prisión y la Cúria (siglo XIV) hoy convertido en Museu d’Història Medieval y la Llotja o Casa del Consell (siglo XIV), y mucho más modernos, los conventos, el lavadero público y el recientemente consolidado Ecomuseu-Farinera, testimonian un pasado esplendoroso y la convierten en uno de los municipios más bellos del Empordà.

A partir del siglo XII, la villa se expandió extramuros en dirección sur-suroeste, donde se levantaron los barrios del Puig de l’Eramala y posteriormente del Mercadal. Este último se desarrollo en torno a la plaza dels Homes, que se convirtió en el centro neurálgico de la villa. El nuevo barrio del Mercadal fue poblado mayoritariamente por mercaderes y artesanos. Todo el ámbito fue ceñido por una nueva muralla que relevó la antigua fortificación construida alrededor de la iglesia románica de Santa Maria, consagrada en 1064. De la nueva muralla se conservan la torre del Portal de la Gallarda en el sector oriental y la torre del convento de Sant Domènec en el sector occidental.

En 1401 el condado quedó supeditado jurisdiccionalmente a la corona catalano-aragonesa. Después de la muerte de Pedro II sin descendencia, el título de conde de Empúries lo asumió el rey Martín I el Humano, finalizando así el régimen de independencia que había tenido el condado desde el siglo X. A partir de este momento y a lo largo de la época moderna, el condado entró en plena crisis económica y demográfica. No obstante, en el siglo XVIII la desecación del antiguo lago, la adaptación de las nuevas tierras para la siembra, la introducción de nuevos cultivos y las desamortizaciones contribuyeron a potenciar la expansión de la agricultura, que se ha convertido en el sector económico predominante hasta la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la llegada del turismo.

La judería de Castelló d’Empúries, después de la de Girona, fue la más importante de la diócesis. Su historia se conoce gracias a la riquísima documentación que se ha conservado, la cual ha permitido identificar y localizar las dos sinagogas, los cementerios, los ámbitos de expansión del call, el funcionamiento, composición y organización de la aljama y los nombramientos de secretarios.

El primitivo call judío de Castelló d’Empúries se gestó en la primera mitad del siglo XIII en el sudeste de la población, alrededor del barrio del Puig de l’Eramala, dónde se construyó la primera sinagoga. Todavía hoy se conserva la denominación de carrer dels Jueus. De esta sinagoga apenas tenemos noticias, aunque sí aparecen datos a partir de su alienación a finales del siglo XIII y su recuperación hacia mediados del siglo XV. El edificio quedó en desuso al aumentar la población de la aljama, hecho que hizo necesario la construcción de una nueva sinagoga, más próxima al centro neurálgico de la villa, en el Puig Mercadal. Actualmente dos de los casals más emblemáticos de Castelló d’Empúries forman parte de la manzana donde se emplazó la primera sinagoga. Están situados al norte y oeste de la misma, Can Sanllehí y Can Cassanyes, los cuales pueden tener su origen en las edificaciones de dos de los más importantes y ricos judíos de la villa: Bernat Bussiges, mercader y Cresques Bonafos Susau. Los dos edificios sufrieron diversas remodelaciones en el siglo XVIII. Asimismo, el edificio de la sinagoga ha sido rehabilitado recientemente y se conserva poco de lo que fue en su época.

En 1238 y gracias a la concesión de un privilegio otorgado por el conde de Empúries a la comunidad judía de Castelló y del condado, se puede constatar que ya existía una comunidad bien consolidada. A partir de este momento, se inició una etapa de prosperidad y de expansión que fue coyuntural al desarrollo económico y demográfico de la villa y supuso la expansión de la judería hacia el barrio del Puig Mercadal. El nuevo call, como prolongación del primitivo, dispuso de una nueva sinagoga. Su emplazamiento en la calle de les Peixeteries velles se ha podido confirmar gracias a la documentación notarial conservada, donde aparecen definidos los límites de la propiedad. El documento más antiguo que constata la existencia de la sinagoga antigua es de 1281. La superficie y el entorno de la misma se han mantenido en las mismas condiciones: los dos patios adyacentes se han conservado sin construir. Uno está situado al este con portal de acceso a la calle de les Peixeteries Velles y el otro, situado al norte, en el centro de la manzana. Se tiene constancia de una calle con soportales que fue agregada posteriormente a una vivienda contigua, emplazada al norte de la sinagoga, por donde se tenía acceso a este patio. Actualmente, el edificio se ha restaurado y convertido en Hotel de la Moneda.

La etapa más próspera del call corresponde a las últimas décadas del siglo XIII y principio del XIV, cuando la comunidad alcanzó las cuotas más elevadas de crecimiento demográfico, llegando a los 300 individuos. Coincidiendo con este periodo de prosperidad, en el año 1321 sobrevino, por causas fortuitas, el derrumbamiento de la segunda sinagoga de la calle Peixeteries velles. El edificio tuvo que ser reconstruido y ampliado de acuerdo con las necesidades del momento. Todavía hoy se conserva el edificio que se ha convertido en vivienda particular, conocida como can Vicenç Comas.A partir de finales del siglo XIV, la presión sobre la comunidad judía se hizo muy evidente. De modo que en 1370 la mayor parte de los judíos vivían en la indigencia. Según la queja recogida por los secretarios de la aljama, la situación estaba originada por las fuertes y abusivas cargas que la aljama y los particulares se veían obligados a pagar en forma de censales y pensiones.

Pero el momento más difícil para las comunidades judías ocurrió en 1391, cuando se perpetraron una serie de ataques contra la mayor parte de las juderías de la península, en este caso la de Castelló quedó indemne gracias a la intervención de los condes d’Empúries. Muchos judíos de Girona y de su colecta huyeron y optaron por trasladarse al call de Castelló d’Empúries por considerarse una plaza más segura bajo la protección de la familia condal.

En el último tercio del siglo XIV, aparecen documentados los primeros judíos conversos. Pero no será hasta la primera mitad del siglo XV, que se producen las conversiones masivas. La población de la aljama judía de Castelló d’Empúries se había reducido a diez familias, y el 18 de febrero de 1417 mas de un centenar de judíos fueron obligados a bautizarse en la doble pila bautismal que todavía hoy se conserva en la basílica de Santa Maria. Un miembro destacado de la comunidad que nunca renunció al judaísmo fue Perfet Bonseyor, gran conocedor del Talmud. Fue elegido por la aljama para asistir a la Disputa de Tortosa (1413-1414). Ocupó el cargo de secretario de la aljama en nueve ocasiones. A pesar de todo y antes de su muerte en 1417, pudo ver como toda su familia era bautizada. En 1420 la comunidad vendió el edificio de la sinagoga nueva, que fue convertido en hostal. No obstante y a pesar de la persecución y de la presión económica que sufría, en el año 1442 la aljama se reorganizó y compró el edificio de la antigua sinagoga de la calle dels Jueus para reutilizarla nuevamente.

La comunidad judía de Castelló, además de sinagoga, también disponía de cementerio propio que cumplía con todos los preceptos del judaísmo. Estaba situado a extramuros, en una zona elevada conocida como Els Aspres. El fossar o cementiri antich dels jueus se extendía en la parte noreste de la villa y limitaba al este con la acequia de los molinos (Rec del Molí). Fue utilizado hasta los primeros años del siglo XIV. Actualmente es una finca de propiedad particular. A partir de 1306 aparece documentado por primera vez el cementerio nuevo. La comunidad judía adquirió un terreno muy extenso colindante al antiguo fosar. Estaba ubicado en la zona llamada Rotacàs, en la parte baja de Els Aspres en relación con el Rec del Molí, con el que afrontaba al oeste. El cementerio fue utilizado hasta el 1492. En la actualidad existe una explotación agrícola y ganadera de propiedad particular.

Por otro lado y a partir del siglo XV los judíos conversos serán enterrados en un área delimitada del cementerio cristiano, situado dentro de la Sagrera. Este espacio era contiguo al muro septentrional del ábside de la basílica y ocupaba una parte de los terrenos, donde hoy se levanta la capilla del Santísimo, construida en el año 1724. La zona ha sido conocida a lo largo de los siglos como el cementerio de los judíos conversos. Actualmente, una parte de la antigua necrópolis está ocupada por la capilla del Santísimo y la otra ha sido habilitada como paseo peatonal y mirador abierto al público.

De entre el legado judío que conserva la villa de Castelló d’Empúries, destacamos los edificios de la Curia-presó (1336) y de la Llotja o Casa del Consell (1393-94), donde los judíos tuvieron un papel remarcable como constructores.La Curia-presó medieval es un edificio de estilo gótico civil, que tenía la doble función de tribunal de justicia y de cárcel. Actualmente este edificio acoge la Oficina de turismo municipal, que se encuentra en la planta baja del edificio, y el Museu d’Història Medieval de la Cúria-Presó, que ocupa el resto. El museo es una colección abierta al público dedicada a la historia medieval local, de la que destacamos la sala dedicada al pasado judío de Castelló d’Empúries.En dicha sala se puede visitar un conjunto de nueve lápidas hebreas procedentes del antiguo cementerio judío, cedidas por particulares al Ayuntamiento. Junto con esta colección se pueden ver una mezuzá, una maqueta de la villa en el siglo XIV, y un audiovisual de aproximación histórica del municipio.

Otro espacio relacionado con el pasado judío se halla dentro de la basílica de Santa Maria de Castelló d’Empúries. El templo fue erigido sobre la primitiva iglesia románica consagrada en 1064, de la cual quedan pocos vestigios. A parte de la pila bautismal situada en la nave meridional, también se conserva una de las mejores muestras de escultura gótica catalana de la segunda mitad del siglo XV, se trata del retablo de alabastro del Altar Mayor dedicado a la Virgen de la Candelera, compatrona de la villa. La obra fue concebida como un bloque aislado con decoración por igual en las partes frontales y laterales. En las escenas de la Pasión y de la Crucifixión aparecen las figuras de dos rabinos judíos junto a otras figuras humanas y celestiales. En uno de los altares de la nave septentrional del templo, se puede contemplar una reproducción del retablo de Sant Miquel. El original se conserva en el Museu d’Art de Girona. Es una obra realizada en 1448 por Joan Antigó, Honorat Borrassà y Francesc Vergós por encargo de los pavordes de la cofradía de san Miguel. Está formado por cuatro tablas, en la escena superior izquierda aparece representada la figura del arcángel Miguel impidiendo a Satanás apoderarse del cuerpo exánime de Moisés, ante la presencia preocupada de un grupo de cuatro judíos notables. Destaca especialmente la riqueza y la suntuosidad de la indumentaria y de los vestidos de los cuatro judíos. El retablo de San Miguel es un magnífico exponente pictórico del gótico flamenquizante y constituye una de las mejores manifestaciones artísticas sobre la comunidad judía en el medioevo catalán.

Basílica de Santa Maria

Vista aérea de la basílica de Santa María. © Santi Font

La grandiosidad y el aspecto catedralicio de la basílica de Santa Maria tiene su origen en el deseo de los condes de Empúries de restaurar la antigua sede episcopal ampuritana en Castelló, por entonces capital del condado.

El templo fue erigido sobre la primitiva iglesia románica consagrada en 1064, de la cual quedan pocos vestigios. La construcción del nuevo templo, dirigida por Ramón de Chartres, se inició a mediados del siglo XIII y finalizó a principios del siglo XV con la ejecución de la majestuosa portalada de los apóstoles.

La basílica conserva un rico patrimonio artístico. Algunas de las obras que se han preservado están estrechamente relacionadas con la cultura y la historia de la comunidad judía de Castelló.

Una de las obras escultóricas más importantes de la basílica es el retablo de alabastro del Altar Mayor dedicado a la Virgen de la Candelera, copatrona de la villa. El retablo constituye una de las mejores muestras de escultura gótica catalana de la segunda mitad del siglo XV. La obra fue concebida como un bloque aislado con decoración por igual en las partes frontales y laterales. El retablo propiamente dicho lo constituyen zócalo y brancal, formado por numerosas piezas de alabastro procedente de la cantera de Beuda (Garrotxa, Girona) que sirven de monumental peana en la que se asienta una gran hornacina con la imagen de la Virgen de la Candelera. En las escenas de la Pasión y de la Crucifixión aparecen las figuras de dos rabinos judíos junto a otras figuras humanas y celestiales.

En uno de los altares de la nave septentrional del templo, se puede ver una reproducción del retablo de Sant Miquel. El original se conserva en el Museu d’Art de Girona. Es una obra realizada en 1448 por Joan Antigó, Honorat Borrassà y Francesc Vergós por encargo de los pavordes de la cofradía de san Miguel, integrada por el gremio de comerciantes y por el gremio de notarios y escribanos de Castelló d’Empúries.

Está formado por cuatro tablas, en la escena superior izquierda aparece representada la figura del arcángel Miguel impidiendo a Satanás apoderarse del cuerpo exánime de Moisés, ante la presencia preocupada de un grupo de cuatro judíos notables. La expresión y la mirada turbada de sus rostros muestran una notable penetración psicológica por parte de los artistas, que evidencian magistralmente la preocupación del momento. Destaca especialmente la riqueza y la suntuosidad de la indumentaria y de los vestidos de los personajes, concretamente la de los cuatro judíos de la escena mencionada.

El retablo de San Miguel es un magnífico exponente pictórico del gótico flamenquizante y constituye una de las mejores manifestaciones artísticas sobre la comunidad judía en el medioevo catalán.

La tradición popular de matar jueus (matar judíos)

La tradición popular de matar jueus (matar judíos) todavía viva en el recuerdo de los habitantes de Castelló d’Empúries, se transmitió de generación en generación hasta la primera mitad del siglo XX. Antaño, por Semana Santa era costumbre sustituir el toque de las campanas con el ruido que producían unas matracas de madera, llamadas xerrics-xerracs. Con el tiempo, derivó en la costumbre de matar simbólicamente a los judíos, como castigo por la muerte de Jesucristo. Los niños eran los encargados de sacudir durante un largo rato los ruidosos instrumentos.

En el Museo Parroquial de Santa María de Castelló d’Empúries se puede observar aún una reproducción actual de madera de las matracas usadas en esta tradición popular local. Cada año, acabada la función litúrgica de la tarde de Jueves Santo, los niños se esperaban en la plaza de la iglesia con las matracas e incluso con mazos de madera y, cuando el párroco lo señalaba, entraban en el templo sin pasar por el coro, golpeando al suelo con gran estrépito. A este acto se le llamaba matar judíos.

Cabeza esculpida de un judío

Cabeza esculpida de un judío

En la esquina norte de la fachada principal de la basílica de Santa María se puede observar una escultura que representa la cabeza de un judío.

Call antic. Puig de l’Eramala

Calle en el Call antic

La superficie que ocupaba la primera judería era reducida y se extendía por la zona conocida como Puig de l’Eramala, al sudeste de la villa, dentro del ámbito de las calles de los Jueus y de Sant Francesc. Gracias a un privilegio concedido por los condes de Empúries a los judíos de Castelló y del condado se puede constatar que en 1238 existía una comunidad ya consolidada alrededor de una primera sinagoga. De esta sinagoga apenas tenemos noticias, aunque sí aparecen datos a partir de su alienación a finales del siglo XIII y su recuperación hacia mediados del siglo XV. El edificio quedó en desuso al aumentar la población de la aljama, hecho que hizo necesario la construcción de una nueva sinagoga, más próxima al centro neurálgico de la villa, en el Puig Mercadal. En el año 1442 la antigua sinagoga se reutilizó nuevamente cuando la aljama, en un intentó de reorganizarse y rehacerse de la situación de persecución y de presión económica y religiosa a la que se había visto sometida, compró y recuperó el edificio.

Actualmente dos de los casals más emblemáticos de Castelló d’Empúries forman parte de la manzana donde se emplazo la primera sinagoga. Están situados al norte y oeste de la misma, Can Sanllehí y Can Cassanyes, los cuales pueden tener su origen en las edificaciones de dos de los más importantes y ricos judíos de la villa: Bernat Bussiges, mercader y Cresques Bonafos Susau. Los dos edificios sufrieron diversas remodelaciones en el siglo XVIII. Asimismo, el edificio de la sinagoga ha sido rehabilitado recientemente y se conserva poco de lo que fue en su época.

Call nou. Puig Mercadal

El carrer de la Neu

A finales del siglo XIII se produce, por parte de la comunidad judía, un movimiento de aproximación hacia el área que entonces representaba el centro neurálgico de la villa, el llamado Puig Mercadal, donde, como su nombre sugiere, se reunía el artesanado y el comercio. Muy probablemente, este desplazamiento de la periferia en el interior era motivado por el afán de los judíos de situarse más cerca del palacio condal, con vistas a su protección por una parte, y al negocio del préstamo, por la otra, aprovechando una época de gran tolerancia.

Este nuevo call, que en realidad no era más que una prolongación del primitivo, se extendía en el lado este del Puig Mercadal en el área limitada actualmente por la calle de Sant Pere Baix y el de las Peixeteries velles que convergían en la antigua Plaça del Peix.

El nuevo call dispuso de una nueva sinagoga. Su emplazamiento en la calle de les Peixeteries velles se ha podido confirmar gracias a la documentación notarial conservada, donde aparecen definidos los límites de la propiedad. El documento más antiguo que constata su existencia es de 1281. La superficie y el entorno de la misma se han mantenido en las mismas condiciones, los dos patios adyacentes se han conservado sin construir. Uno está situado al este con portal de acceso a la calle de les Peixeteries Velles y el otro, situado al norte, en el centro de la manzana.

Se tiene constancia de una calle con soportales que fue agregada posteriormente a una vivienda contigua, emplazada al norte de la sinagoga, por donde se tenía acceso a este patio. Actualmente, el edificio se ha restaurado y convertido en Hotel de la Moneda.

La sinagoga se amplio y restauró en 1321. En 1420 fue vendida y convertida en hostal. Todavía hoy se conserva el edificio que se ha convertido en vivienda particular, conocida como can Vicenç Comas.

Cementerio de los judíos conversos

Cementerio de los judíos conversos. © Manel Puig

A partir del siglo XV los judíos conversos eran enterrados en un área delimitada del cementerio cristiano, situado dentro de la Sagrera. El cementerio que se había destinado a los conversos era contiguo al muro septentrional del ábside de la basílica y ocupaba una parte de los terrenos donde hoy se levanta la capilla del Santísimo, construida en el año 1724.

Esta zona ha sido conocida a lo largo de los siglos como el cementerio de los judíos conversos. Actualmente, una parte del antiguo cementerio está ocupado por la capilla del Santísimo y la otra ha sido habilitada como paseo peatonal y mirador abierto al público.

En sus testamentos, conservados en el Liber Testamentorum, 1417-1429), Gabriel de Rajadell (Samuel Issac) y Castelló Aranyó (Jucef Aninay) piden ser enterados en el cementerio de los judíos conversos:

Gabriel de Rajadell (Samuel Issac):

Eligo corpori meo sepulturam in cimiterio ecclesie parrochialis beate Marie dicte ville Castilionis, operi veteri (14 de febrero de 1419)

Castelló Aranyó (Jucef Aninay):

Eligo sepulturam corpori meo in cimiterio ecclesie betate Marie jam dicte ville Castilionis (29 de junio de 1429).

El cementerio

El cementerio se ubicaba extramuros, a cierta distancia del barrio judío. El terreno elegido:

  • Tenía que ser tierra virgen
  • Estar en pendiente
  • Estar orientado hacia Jerusalén

La judería debía tener un acceso directo al cementerio para evitar que los entierros tuviesen que discurrir por el interior de la ciudad.

Los reyes autorizaron después de 1492 (en Barcelona en 1391), que las piedras de los cementerios judíos pudieran ser reaprovechadas como material de construcción. Así, no es extraño encontrar fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores.

A pesar del expolio que sufrieron desde finales del siglo XIV, la memoria de estos cementerios ha perdurado como nombre en determinados lugares, por ejemplo, Montjuïc en Barcelona o Girona. Sabemos de la existencia de más de veinte cementerios judíos medievales. Otros sólo se conocen o bien por la documentación o bien por las lápidas conservadas. El de Barcelona, en Montjuïc, fue excavado en el año 1945 y 2000, el de Sevilla en 2004, el de Toledo en 2009 y el de Ávila en 2012.

Cementerio judío

La zona Els Aspres, junto al Rec del Molí, donde estaba ubicado el antiguo cementerio judío

La comunidad judía disponía de un cementerio propio, situado a extramuros, en una zona elevada conocida como Els Aspres. El fossar o cementiri antich dels jueus se extendía en la parte noreste de la villa y limitaba al este con la acequia de los molinos (Rec del Molí), fue utilizado hasta los primeros años del siglo XIV. Actualmente es una finca de propiedad particular.

A partir de 1306 aparece documentado por primera vez el cementerio nuevo. La comunidad judía adquirió un terreno muy extenso colindante al antiguo fossar. Estaba ubicado en la zona llamada Rotacàs, en la parte baja de Els Aspres en relación con el Rec del Molí, con el que afrontaba al oeste. En la actualidad existe una explotación agrícola y ganadera de propiedad particular.

Con la aplicación del edicto de expulsión de los judíos del país, promulgado por los Reyes Católicos en 1492, el cementerio judío perdió su finalidad como tal. El conde Enrique II, conocido como Infante Fortuna, cedió la gestión del Fossar a Ausiàs de Contreras, que entonces ostentaba el cargo de veguer del condado, con facultad de enajenarlo por venta o por donación, como así se hizo. El 20 de octubre del mismo año de la expulsión, tuvo lugar la venta de una tierra denominada Lo Fossar de judío, hecha por dicho veguer a Bernat Andreu, notario de Castelló.

La procesión judía salía de la ciudad por el Portal de en Benesset, conocido también por Puerta de los Judíos (próxima Portale vocatum pueden Beneset dicte ville, alias vocatum dels Juheus), y que con posterioridad al exilio de éstos, se llamó Portal de Sant Jordi. Traspasado el portal la comitiva fúnebre continuaba en dirección norte entre la muralla y los Valles de la Condesa, dejando el Portal de San Francisco a la izquierda y avanzaba a la altura del Molí del Mig por el camino que bordea el Rec del Molí, pasando sucesivamente ante el Portal de la Gallarda, el Molí de Dalt y el Puente de la Merced. Allí, en lugar de continuar por el sendero que sigue el Rec dels Molins, giraba a mano derecha el camino que conducía al Fosar de los Judíos y el Clot dels Ollers.

El cementerio

El cementerio se ubicaba extramuros, a cierta distancia del barrio judío. El terreno elegido:

  • Tenía que ser tierra virgen
  • Estar en pendiente
  • Estar orientado hacia Jerusalén

La judería debía tener un acceso directo al cementerio para evitar que los entierros tuviesen que discurrir por el interior de la ciudad.

Los reyes autorizaron después de 1492 (en Barcelona en 1391), que las piedras de los cementerios judíos pudieran ser reaprovechadas como material de construcción. Así, no es extraño encontrar fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores.

A pesar del expolio que sufrieron desde finales del siglo XIV, la memoria de estos cementerios ha perdurado como nombre en determinados lugares, por ejemplo, Montjuïc en Barcelona o Girona. Sabemos de la existencia de más de veinte cementerios judíos medievales. Otros sólo se conocen o bien por la documentación o bien por las lápidas conservadas. El de Barcelona, en Montjuïc, fue excavado en el año 1945 y 2000, el de Sevilla en 2004, el de Toledo en 2009 y el de Ávila en 2012.

Convento de Sant Domènec

Sala gótica del convento de Sant Domènec

El convento de los frailes dominicos fue fundado extramuros en el año 1317. El edificio actual se construyó en el siglo XVII-XVIII sobre los restos del palacio condal (siglo XIV). El edificio, hoy sede del ayuntamiento, está formado por la iglesia de estilo barroco, un claustro y las dependencias conventuales. En el primer piso se encuentra la Sala Gótica formada por arcos diafragmáticos de ladrillo.

Estela funeraria de Sara

Fragmento de la estela funeraria de Sara. Colección Miquel Teixidor. Museu d’Historia Medieval Cúria-Presó. © Manel Puig

Localizada en diciembre de 2006 por Miquel Teixidor, había sido reutilizada en una casa del carrer de la Llana, entre el carrer del Lli, Peixateries Velles y carrer del Call. Este fragmento se añade al conjunto de fragmentos de estelas epigráficas desde principios del siglo XIV al XV.

Se trata de un bloque de piedra tallado de modo tosco y poco pulido con un texto distribuido en cinco líneas que se inclinan hacia el lado izquierdo y que no respetan los márgenes. Se conserva la parte superior de la estela. Por sus características formales, se ha datado en el último cuarto del siglo XIV.

El texto que ha llegado hasta nosotros dice:

La joven Sara
descanse en el Paraíso, hija de José
de Tena. Fue arrebatada
[en el mes] de Adar

Estela funeraria del mirador

Estela funeraria hebrea en el mirador de la Basílica de Santa Maria. © Manel Puig

En el Museo Parroquial, desde el cual se puede llegar al mirador-terraza sobre la acequia del molino (Rec de molí), se conserva una estela funeraria hebrea del siglo XV en uno de los muros laterales.

La estela fue hallada en la bóveda del baptisterio de la basílica. Una réplica se puede contemplar en el Museo d’Història medieval Cúria-Presó.

Ketubá de Castelló

La ketubá de Castelló d´Empúries tras su restauración. © Dolors Velasco

La ketubá de Castelló fue descubierta hace unos años en el Archivo Histórico de Girona, gracias a que formaba parte de la encuadernación de un manual notarial de Castelló d´Empúries. Se trata de un documento histórico redactado en hebreo y firmado el 3 de mayo de 1377 entre David ben Meshulam de Gallac, y Astruga, hija de don Abraham, hijo de Yosef Al Gallet, dos vecinos judíos de la villa. Si tenemos en cuenta que el registro del notario Francesc Bach, en cuya encuadernación se hallaba la ketubá, contiene obras de los años 1473-1477, el pergamino de gran tamaño utilizado en 1377 para escribir la ketubá fue reutilizado exactamente 96 años después de que el matrimonio se celebró, cuando el pareja ya había fallecido y el documento no tenía ningún valor legal. Así que, una vez más, debemos estar agradecidos por la práctica de la reutilización de cualquier tipo de material del libro, porque gracias a ella se han preservado muchos documentos escritos.

El texto de la ketubá comienza de este modo:

Martes 25 del mes de Iyar del año 5137 de la creación del mundo, de acuerdo con nuestro cálculo que adoptamos aquí, en Castelló d´Empuries, que el novio de David, hijo de Meshulam de Gallac, dijo a la señora Astruga, hija de Sir, hijo de Abraham de Yosef Al Gallet:

«Sé para mí una esposa [de acuerdo a la ley de Moisés] y de Israel, y os sostendré y os honrraré, os proporcionaré alimento y lo que usted necesite para vivir, de acuerdo con la ley de los hombres judíos que sostienen, horran y proporcionan alimiento y lo que se necesita para vivir a sus esposas con abundancia. Te doy la dote (mohar) por tu virginidad, en la cantidad de 200 zuzim que se le deben a usted, y, además, su mantenimiento, su ropa, tanta como sea necesaria, y relaciones sexuales con usted de acuerdo con la costumbre de toda la tierra».

La ketubá (Contrato matrimonial)

La ketubá es el contrato de matrimonio. Se trata de un documento que, en el caso de personas importantes y con muchos recursos, puede tener una gran complejidad en sus cláusulas.

Este tipo de contrato responde a una sociedad patriarcal, donde la mujer se educa en un ambiente de sumisión a los hombres. El documento refiere como el novio solicita a una joven que sea su esposa y como compensación se compromete "a servirla, honrarla, mantenerla y sustentarla". Además como mohar (pago en metálico) de su virginidad se compromete a la entrega de una cantidad. El compromiso también alcanza a la manutención, el vestido y demás necesidades incluida la vida marital.

La Llotja o Casa del Consell

La Casa del Consejo. © Manel Puig

La Casa del Consejo o Lonja del Mar conserva la estructura de finales del siglo XIV con una serie de reformas posteriores. Desde el año 1963, fecha de su última restauración, hasta el 1987 se convirtió en sede del ayuntamiento. Se encuentra ubicada en la plaza dels Homes, considerada en aquel momento como la plaza mayor de la villa.

Destacamos la fachada con un gran portal y dos ventanales de arcos apuntados y un imponente escudo en relieve. La sala interior, de planta rectangular, tiene una bóveda de crucería gótica de doce metros de altura y una galería gótica, adosada al muro oriental, con columnas y capiteles. Gracias a la documentación conservada se ha podido constatar la participación de muchos judíos de la comunidad que actuaron como proveedores de gran parte del material utilizado en la construcción del edificio.

Mezuzá en el Convent de Sant Domènec

Mezuzá a la entrada de la Sala Gótica. © Manel Puig

En el arco que accede a la galería de la Sala Gótica del antiguo Convent de Sant Domènec encontramos una mezuzá muy bien conservada que procede del antiguo call judío y fue reutilitzada en la construcción del palacio condal.

Museo de Historia Medieval de la Cúria-Presó

La cúria-presó. La prisión medieval

La Curia-Presó es un edificio de estilo gótico civil construido hacia 1336, que tenia una doble función: tribunal de justicia (cúria) y cárcel (presó), siendo uno de los centros administrativos más destacados de la capital del condado de Empúries.

Actualmente este edificio acoge la oficina de turismo municipal, que se encuentra en la planta baja del edificio, y el Museu d’Història Medieval de la Cúria-Presó, que ocupa el resto del edificio. El museo, es una colección abierta al público dedicada a la historia medieval local, de la que destacamos la sala dedicada al pasado judío de Castelló d’Empúries. En dicha sala se puede visitar una de las mayores colecciones de lápidas funerarias hebreas de Catalunya.

Se trata de un conjunto de nueve lápidas procedentes del antiguo cementerio judío de Castelló d’Empúries, que han sido cedidas por particulares al Ayuntamiento. Junto con estas piezas se puede ver una mezuzá, una maqueta de la villa en el siglo XIV, y un audiovisual de aproximación histórica del municipio.

Pila bautismal románica

Pila bautismal románica. Basílica de Santa Maria. © Manel Puig

En la nave meridional de la basílica y cerca del acceso principal se encuentra la pila bautismal románica. Fue modelada en el siglo XI a partir de un solo bloque de piedra y dividida en dos pilas: la mayor (de 1,40 m. de diámetro con una altura de 1,12 m.) se utilizaba para el bautismo de los adultos; mientras que la pequeña (0,78 m. de diámetro por 0,65 m. de altura) se usaba para los niños. Las tapas de madera fueron recubiertas con cuero por orden del obispo Toco en el año 1573, está decorada con un anillo de arcos lombardos.

El 18 de febrero de 1417 más de un centenar de judíos de la población fueron obligados a bautizarse en la doble pila. Fue éste el más numeroso de los sucesivos actos de conversiones obligadas a los miembros de la comunidad judía local y del condado de Empúries, que tuvieron lugar a partir del año 1415 y a lo largo de todo el siglo XV.

Restos de una calle con soportales

Calle porticada situada al norte de la sinagoga nueva, anexionada al Casal can Marqués, hoy convertido en Hotel de la Moneda. © Manel Puig

En el interior del Hotel de la Moneda, en pleno call judío, se conservan los restos de una calle con soportales que limita con la sinagoga nueva.

Sinagoga antigua

Calle Jueus. Can Sanllehí. Fachada posterior de la sinagoga antigua. © Manel Puig

La sinagoga primitiva se situaba en la periferia, en el Puig de l’Eramala. Esta primitiva sinagogafue enajenada probablemente a finales del siglo XIII y recuperada por la aljama a mediados del XV y funcionó como tal hasta la expulsión definitiva de los judíos, en 1492.

Después de las conversiones en masa de 1417, tras la Disputa de Tortosa, en la que participó Perfet Bonsenyor, secretario de la aljama de Castelló, los judíos no convertidos, reducidos a aproximadamente unas diez familias, se repliegan y reorganizan de nuevo en el call antic del Puig de l’Eramala. El 4 de mayo de 1442, Cresques Bonafós de Susau, Roven SotIlam. Isaac Teroç y Bonjuhà Bevenist, en nombre propio y de toda la aljama compran a perpetuidad a la viuda del mercader Francisco Alfonso, Leonor, legítimamente autorizada por su hijo Francisco, una casa conocida de antiguo por la sinagoga (domus vocata ab antiquo Sinagoga judeorum), en la judería de los judíos del Puig de l’Eramala. Teniendo en cuenta el módico precio estipulado de 9 libras, el edificio no estaría en muy buen estado.

La sinagoga aparece mencionada escasamente en instrumentos jurídicos de los años 1470 y 1477. Cuando en el año 1492, durante los meses de mayo, junio y julio, los últimos judíos de Castelló hicieron liquidación de préstamos y de otros bienes antes de emprender el camino del exilio, uno de los judíos, Bonafós Bevenist, notable prestamista, el 24 de julio hizo donación de una casa situada en el barrio judío (in vico judeorion) a un cristiano. Tal vez era la sinagoga.

La sinagoga

La sinagoga (lugar de reunión, en griego) es el templo judío. Está orientada hacia Jerusalén, la Ciudad Santa, y en ella tienen lugar las ceremonias religiosas, la oración comunal, el estudio y el encuentro.

En las ceremonias se lee la Torá. El oficio está dirigido por los rabinos ayudados por el cohen o niño cantor. La sinagoga no es sólo casa de oración, sino también centro de instrucción, ya que en ellas suelen funcionar las escuelas talmúdicas.

Los hombres y las mujeres de época medieval, y también hoy en día, se sientan en zonas separadas.

En el interior de la sinagoga se encuentra:

  1. El Hejal, armario situado en el muro este, orientado hacia Jerusalén, en su interior se guarda el SeferTorá, los rollos de la Torá, la ley sagrada judía.
  2. El Ner Tamid, la llama perpetua siempre encendida ante el Hejal.
  3. La menorá, candelabro de siete brazos, signo habitual en el culto.
  4. La Bimá, lugar desde donde se lee la Torá.

Sinagoga nueva

Fachada de la sinagoga nueva: Can Vicenç Comas. © Manel Puig

La primera noticia documentada de la segunda sinagoga es del 18 de noviembre de 1284, en la que el clérigo Jaspert Ballester, hijo y heredero de Bernat Ballester de Castelló, vende a Gerald Cocó una casa situadaen el puig del Mercadal que linda al sur con la sinagoga de los judíos.

Jaspertus Ballistarii, clericus [...] vendo et cum hoc instrumento trado tibi Geraldo Coquoni, de Castilione [...] quoddam hospitium meum integriter quod habeo et teneo in villa Castilionis in podio de Mercatallo: ab oriente in domibus Aster Ravayle et in intrata dicti hospicii; a meridie, in sinagoga judeorum.

Otros documentos de compra-venta de los siglos XIV y principios del XV también hacen referencia a la ubicación de la sinagoga de un modo análogo.

El testimonio más claro del emplazamiento de la sinagoga corresponde al 2 de enero de 1415, en vísperas de la enajenación de la sinagoga: Juan Roger, de Ullastret, residente en Castelló d´Empúries, arrienda por dos años a Bernat Ricart, peletero de la villa, una casa, en el Puig Mercadal, situada en la Pescadería, con todos los derechos y emolumentos por razón de unas tablas de dicha pescadería que confronta al este en parte con la sinagoga y en parte con calle pública, al sur y oeste con calles públicas, y al norte con la sinagoga. Como podemos ver se trata de las Peixateries Velles, el edificio que hace chaflán entre el carrer de la Neu y el de Peixateries Velles convergiendo en la plaza de este último nombre.

Cuando los judíos adquirieron el inmueble del cerro del Mercadal que utilizaron como sinagoga, se trataría probablemente de un edificio viejo, ya que con anterioridad a los años 1320-1321, consta que estaba en ruinas por causas fortuitas.

El estado de la sinagoga provoca que los judíos tuvieran que solicitar autorización para poder reconstruir la sinagoga. Acogió la demanda y otorgó la autorización Pere de Rocabertí, obispo de Girona entre 1318 hasta 1324. La licencia del obispo Rocabertí permitía a los judíos Castelló agrandar la sinagoga al sur y al este, lugar este último donde se encontraba el patio y el pórtico que servían para la oración. La licencia reconocía también necesidad de abrir una puerta de acceso por la parte que miraba al este al borde de la casa de Bernat Moner y la de Bernat Janer.

El 25 de julio, el conde Malgaulí, otorga la pertinente licencia a los judíos para que éstos puedan agrandar la sinagoga de acuerdo con las medidas indicadas en la licencia episcopal del 9 de julio, que, por otra parte, manifiesta que las encuentra plenamente satisfactorias para una construcción adecuada.

A principios del siglo XV, con el propósito de agrandar ciertas dependencias excesivamente reducidas, añadieron una casa vecina, pero esta vez sin autorización. Con intención de clausurar la sinagoga, el vicario general Guillermo Mariner ordenó una investigación in situ que tuvo lugar el 29 de septiembre de 1415. La resolución fue salomónica: Por un lado, los judíos podrían mantener el culto en la sinagoga, y por otro se daría cumplimiento al decreto, clausurando la parte más reciente y suntuosa del edificio.

Tres años más tarde, el 12 agosto de 1420 consta que la sinagoga del Puig del Mercadal se encontraba en posesión de Guillem Riera, comerciante de telas de Castelló, que la utilizaba como vivienda particular. Cinco años más tarde, el 22 de junio de 1425 el propietario, un tal Jaume Riera la transformó en hostal aprovechando probablemente su peculiar estructura.

Actualmente el inmueble, muy retocado en el transcurso de los siglos como lo testimonia la fecha 1781 inscrita en la fachada, es propiedad de la viuda y herederos de Vicenç Comas, cuyo padre lo había heredado a su vez de su tío Vicenç Forns.

La sinagoga

La sinagoga (lugar de reunión, en griego) es el templo judío. Está orientada hacia Jerusalén, la Ciudad Santa, y en ella tienen lugar las ceremonias religiosas, la oración comunal, el estudio y el encuentro.

En las ceremonias se lee la Torá. El oficio está dirigido por los rabinos ayudados por el cohen o niño cantor. La sinagoga no es sólo casa de oración, sino también centro de instrucción, ya que en ellas suelen funcionar las escuelas talmúdicas.

Los hombres y las mujeres de época medieval, y también hoy en día, se sientan en zonas separadas.

En el interior de la sinagoga se encuentra:

  1. El Hejal, armario situado en el muro este, orientado hacia Jerusalén, en su interior se guarda el SeferTorá, los rollos de la Torá, la ley sagrada judía.
  2. El Ner Tamid, la llama perpetua siempre encendida ante el Hejal.
  3. La menorá, candelabro de siete brazos, signo habitual en el culto.
  4. La Bimá, lugar desde donde se lee la Torá.

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