Gastronomía, cultura, historia… durante el verano, las 22 ciudades de la Red de Juderías de España se convierten en un excelente destino de vacaciones gracias a su herencia sefardí.

Visitas guiadas, recetas de otro tiempo, actividades que fomentan el conocimiento y disfrute de nuestra herencia judía… Los planes de verano de las 22 ciudades de la Red de Juderías de España –Ávila, Barcelona, Béjar, Cáceres, Calahorra, Córdoba, Estella-Lizarra, Hervás, Jaén, León, Lorca, Lucena, Monforte de Lemos, Plasencia, Oviedo, Ribadavia, Sagunto, Segovia, Tarazona, Toledo, Tudela y Tui– son una puerta abierta a un pasado repleto de historia, sabores y cultura que se convierte, hoy, en una excelente propuesta de viaje, única en el mundo, con planes para todos los públicos.

 

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En el noroeste aguardan Ribadavia, Tui, Monforte de Lemos, León y Oviedo, ciudades repletas de atractivos en los que su herencia sefardí brilla con luz propia. En Ribadavia, el paseo por su judería es todo un viaje en el tiempo. Recorrer sus estrechas callejuelas de aires medievales es encontrar detalles sefardíes a cada paso: estrellas de David esculpidas en fachadas, menorás… y costumbres milenarias que han aquí sobrevivido al paso del tiempo, como, por ejemplo, las recetas de la Tahona de doña Herminia, uno de los pocos lugares de España donde degustar dulces elaborados con auténticas recetas hebreas tradicionales.

 

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Durante todo el verano Tui, una de las ciudades recién incorporadas a la Red, pone en marcha su programa de visitas guiadas al centro histórico, que en este año estarán centradas en el patrimonio judío. Así, todos los viernes, sábados y domingos, a las 20:00, las visitas guiadas, dirigidas por el historiador tudense Suso Vila, saldrán de la Oficina de Turismo (en la plaza de San Fernando) para seguir un recorrido por la judería de Tui con lugares como la Sinagoga, la Casa de Salomón, la menorá de la Catedral, entre otros. Además, los martes, a las 20:00, habrá visitas guiadas al Museo Diocesiano (en la plaza del Concello), en las que se podrán contemplar los Sambenitos. En la cercana Monforte de Lemos, la calle Falagueira conserva todo el sabor de la época en que los sefardíes hicieron de la ciudad una de las más ricas en cultura de la España judía.

 

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En León, donde la pasada primavera el Ayuntamiento colocó ocho placas en otras tantas calles de la Judería de la ciudad, y que acompañan a las del actual callejero con el nombre con el que eran conocidas en el Medievo, el pasado judío de la ciudad de León está representado por Puente Castro, la judería propiamente dicha de la capital y en personajes señeros como los padres de Moisés de León, rabino y filósofo sefardí, autor del Libro del Esplendor. Hoy, disfrutar del ambiente de bares y tapas de su Barrio Húmedo, que se extiende por lo que fue la judería de la ciudad, es un estupendo plan gastronómico para este verano. Igualmente, en los alrededores de La Casina, en la plaza del Fontán de Oviedo, se ubicaba la antigua judería, que hoy podemos recordar mientras paseamos por la que es una de las zonas más populares de la capital asturiana.

 

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El legado sefardí está también presente en tierras navarras y riojanas. En estas comunidades, Calahorra, Estella-Lizarra, Tudela y Tarazona son los puntos del mapa a marcar en esta escapada de Semana Santa. En Calahorra, la plaza del Doctor García Antoñanzas marca el principio de la antigua aljama judía, que se hace presente en el paladar en el Hotel Ciudad de Calahorra, donde puedes degustar un guisado sefardí, cocinado bajo las las reglas del Kashrut y que es el origen de muchas recetas españolas tradicionales, como el cocido. En Tarazona, reclama la atención la casa de los conversos Casanate, reconstruida en 1371 y destinada al culto y el estudio, donde se conservan algunos capitales con forma de Menorah y su única nave se orienta hacia Jerusalén. En Estella-Lizarra, recién finalizada su Semana Medieval, se documenta la presencia de población judía nada más y nada menos que en 1135, aguardan los restos de dos juderías -la Vieja y la Nueva- bajo la ciudad, y donde la muralla que le servía de protección, visible a lo largo de 300 metros, en la colina que está encima de la calle Curtidores, es el icono más destacado. Y en Tudela, la antigua judería se extendía muy cerca de la Plaza de los Fueros, epicentro de la vida social tudelana, un lugar ideal para disfrutar de cualquiera de sus animadas terrazas.

 

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Béjar es otra de las ciudades que se han incorporado en 2019 a la Red de Juderías de España. En Béjar y las tierras que formaban su antiguo señorío, que se extendía por partes de las actuales provincias de Salamanca, Ávila y Cáceres, hubo presencia continuada de judíos al menos desde el final del siglo XII hasta la expulsión. Al contrario que en otras villas castellanas, no hay constancia de que en Béjar la judería estuviera separada del resto de la ciudad; hoy, en sus calles, aguardan a sus visitantes lienzos de su pasado sefardí en numerosas viviendas y en su excelente Museo Judío David Melul, epicentro de la vida cultural de la ciudad, con una colección permanente y numerosas exhibiciones temporales que mantienen viva el alma sefardí de Béjar.

 

Toledo, la ciudad de las Tres Culturas atesora un riquísimo legado judío: el yacimiento de la Sinagoga de Sofer, la Sinagoga de Santa María la Blanca, la Sinagoga del Tránsito, el Museo Casa del Greco, que fue el hogar de Samuel Ha-Leví, gran rabino de la aljama de Segovia y tesorero del rey Pedro… Una colección de lugares únicos que repasar tras su visita degustando un vino kosher y platos sefardíes en el restaurante Dehesa de Majazul. El próximo viernes 2 de agosto, la Sala de la Oración de la Sinagoga del Tránsito, una de los mayores tesoros del patrimonio de Toledo, se llenará de acordes sefardíes gracias al grupo Memorias de Sefarad, formado por cuatro músicos, que interpretarán piezas de su repertorio en un concierto de carácter didáctico. En la actuación, de acceso libre hasta completar aforo y en el que los espectadores, además de disfrutar de la música, podrán conocer el contexto en el que se desarrollan las diferentes obras interpretadas.

 

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En Lucena, la Perla de Sefarad, el patrimonio judío siempre es protagonista, y en verano, más aún. La única ciudad de su época habitada exclusivamente por judíos cuenta entre su amplia oferta cultural con las actividades y visitas guiadas organizadas por Tu Historia, que descubren los secretos de la Lucena judía, y este verano, la propuesta de la Perla de Sefarad se enriquece con la iniciativa “Aprende hebreo en Lucena”, una conferencia-taller que tendrá lugar en el Museo-Bodega El Alfolí el próximo 24 de julio.

 

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A un paso de Lucena está Córdoba, que en el siglo XI se convirtió en el lugar más importante para los judíos en la península ibérica, hasta que las tropas de Fernando III el Santo conquistaron la ciudad. Su judería ha conservado su trazado típico, y en calle Judíos, blanca y muy estrecha, que discurre como una delgada línea en el tupido entramado urbano, está su sinagoga, y en plaza de Tiberiades se erige la estatua dedicada a Moises Ben Maimon, Maimónides, probablemente la figura hebrea más importante nacida en la península ibérica. Imprescindibles también es la Casa de Sefarad en la confluencia de la Calle Judíos con la calle Averroes, y los sabores sefardíes de Casa Mazal.

 

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Jaén es, siempre, una sorpresa, y bajo el prisma de su patrimonio judío, todavía lo es más. En la capital jiennense, la presencia judía se remonta al siglo VII: su antigua judería, estupendamente documentada, tenía su entrada en la Puerta de Baeza, que recuerda hoy una menorá gigante, y que abre el paso a un dédalo de calles donde destaca la capilla de San Andrés, que fue en tiempos una de las sinagogas de la ciudad. También Lorca, otra de las nuevas ciudades en incorporarse a la Red, tiene un rico patrimonio arquitectónico de todas las épocas y culturas que han pasado por la ciudad y en el que destaca la Sinagoga, considerada única en el mundo por su estado de conservación y también por ser la única sinagoga visitable actualmente en España que no fue transformada posteriormente en iglesia.

 

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En las calles típicas del Barrio Judío de Hervás aún resuenan los ecos de los dos grandes acontecimientos que han tenido lugar en las últimas semanas, el Festival Los Conversos y las Jornadas Culturales. La de Hervás es una de las juderías mejor conservadas de toda España, como podremos comprobar al caminar por la calle Rabilerio y contemplando el panorama de Hervás desde el puente de la Fuente Chiquita, que cruza el río Ambroz: la vista, preciosa, nos transporta en el tiempo. Sin salir de Extremadura, hay dos tesoros más de la Red de Juderías: Cáceres, cuyo corazón sefardí late en las calles del barrio de San Antón, que se encontraba al otro lado de la ciudad amurallada, y donde se puede visitar el Olivar de la Judería, un pequeño jardín al pie de la muralla que fue el huerto de una antigua casa judía. En Plasencia, el Palacio Carvajal Girón, un espectacular palacio del S. XVI, ocupa el mismo solar en el que se construyó la Sinagoga Nueva, y junto a ella, en dos calles que aún hoy serpentean hacia el centro de la ciudad –la de Trujillo y la Rúa Zapatería- aguarda el aroma de aquellos tiempos, como lo hace el exquisito menú sefardí de Casa Juan: ¡su cordero confitado con cus cus o los latkes de manzana son simplemente deliciosos!

 

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Asomada al Mediterráneo están dos ciudades repletas de sabor sefardí: Barcelona y Sagunto. La capital catalana, uno de los destinos veraniegos más populares del mundo, guarda gran parte de su memoria sefardí en el MUHBA El Call, ubicado en un edificio de origen medieval que se cree fue propiedad de un comerciante judío de la Edad Media, y donde se exponen diferentes piezas de cerámica, vidrio, orfebrería… y cualquier paseo por las calles de sus call son una experiencia sensorial que nos transporta a la Edad Media. En Sagunto, que celebra sus fiestas patronales durante los últimos días de julio, podemos encontrar las mejores huellas de su pasado judío en el Portal de la Judería, o Portal de la Sangre, un arco de medio punto por el cual se accedía a la aljama, y el mikvé, los baños rituales, dos auténticos tesoros del legado sefardí de España.

 

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Una escapada de verano a Segovia no estaría completa sin pasear por su judería bellamente restaurada, en la que destacan la iglesia del convento de Corpus Christi, que fue la Sinagoga Mayor de la ciudad, el palacio de Abraham Senneor, donde está el Centro Didáctico de la Judería -uno de los lugares más activos de Europa en la labor de la difusión de la cultura judía-, y el cementerio judío, excavado en El Pinarillo, y desde el que se tienen las mejores vistas del perfil de la capital segoviana. Además, todos los viernes de agosto tendrán lugar las visitas teatralizadas “Cuentos de la aljama hebrea”, que saldrán de la plaza del Socorro a las 21:00 (información y reservas en www.turismodesegovia.com)

A un paso de Segovia se encuentra Ávila, cuya judería se articulaba en torno a las actuales calles de los Reyes Católicos y del Pocillo y donde contemplar el atardecer desde el Jardín de Moshé de León, uno de los grandes místicos abulenses, con la puerta de la Malaventura abierta en la muralla de Ávila y el infinito campo abulense recortado tras ella, es uno de los momentos más especiales del verano.

 

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